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lunes, 6 de junio de 2011

Un recién nacido y un nuevo embarazo

By admin on 13 mayo, 2009

Mientras el bebé no posee dientes, debe asegurarle una buena provisión de alimento líquido; para ello hace producir al cuerpo materno una hormona que estimula la secreción láctea. En principio, en forma constante durante seis semanas; a partir de ese momento, demanda del insaciable.

Pasadas las seis semanas, el bebé mismo con su llanto de llamada provocará en la madre la secreción y expulsión de la leche. El señor demandante reclamará que su mamá esté todo el tiempo disponible para él, cosa que también previo la naturaleza.

Mientras el bebé toma la teta, la hormona que estimula la secreción láctea inhibe, a su vez, a la que estimula el ovario para reanudar los ciclos y producir ovulación. De manera que, mientras hay lactancia, no hay ovulación, por lo que se aleja la posibilidad de un nuevo embarazo. Pero la regla conoce tantas excepciones que mejor no confiarse. Los niveles de la hormona inhibidora de la ovulación descienden inadvertidamente, antes de que la aparición de una menstruación ponga sobreaviso a la mamá para tomar las precauciones que eviten un nuevo embarazo. Y así, sin darse cuenta, ella notará que los ejercicios que le enseñaron para bajar la panza no dan resultado; más aún: pareciera que cada día tiene más. Hasta que… ¿no será que..,? ¡No, no puede ser…! Leerá mil veces el “positivo” del análisis o contará tantas otras las rayitas del test de farmacia. En muchísimas ocasiones, los ginecólogos se las han visto en figurillas para dar un diagnóstico para el que la paciente no está preparada: habrá que buscarle un nombre al problema de “vesícula”.

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sábado, 28 de mayo de 2011

Cómo hacer con un bebé nacido y otro en camino

By admin on 13 mayo, 2009

La “buena nueva” de un nuevo embarazo tan reciente genera inestabilidad emocional en la familia, tanto es así que muchas veces el primero que se entera de la noticia es el bebé, y lo anuncia con ciertos cambios en su conducta. Los pediatras ya están “cancheros” y es una pregunta obligada a las mamás que consulta trastornos de todo tipo en su bebé.

Incluso las parejas en cuyos planes estaba “tener un hijo por año”, de pronto se preguntan si no hubiese sido mejor esperar un poco más. Aunque el hecho tiene su “lado bueno”. No habrá que comprar otra vez batitas; el “nuevo” tendrá el guardarropa que le deja el hermanito. Y en general, mamá, ya diplomada, se siente más segura y quizás por eso retrasa la consulta con el médico. ¡Pensar que con el primer embarazo no le alcanzaban los dedos de la mano para marcar el número de teléfono del consultorio!

Aunque los embarazos no sean uno calco del otro, pueden presentarse ciertos factores comunes (trastornos de incompatibilidad sanguínea, hipertensión, etc.).

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martes, 15 de marzo de 2011

Cómo hacer con un bebé nacido y otro en camino

La “buena nueva” de un nuevo embarazo tan reciente genera inestabilidad emocional en la familia, tanto es así que muchas veces el primero que se entera de la noticia es el bebé, y lo anuncia con ciertos cambios en su conducta. Los pediatras ya están “cancheros” y es una pregunta obligada a las mamás que consulta trastornos de todo tipo en su bebé.

Incluso las parejas en cuyos planes estaba “tener un hijo por año”, de pronto se preguntan si no hubiese sido mejor esperar un poco más. Aunque el hecho tiene su “lado bueno”. No habrá que comprar otra vez batitas; el “nuevo” tendrá el guardarropa que le deja el hermanito. Y en general, mamá, ya diplomada, se siente más segura y quizás por eso retrasa la consulta con el médico. ¡Pensar que con el primer embarazo no le alcanzaban los dedos de la mano para marcar el número de teléfono del consultorio!

Aunque los embarazos no sean uno calco del otro, pueden presentarse ciertos factores comunes (trastornos de incompatibilidad sanguínea, hipertensión, etc.).


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lunes, 7 de marzo de 2011

Un recién nacido y un nuevo embarazo

Mientras el bebé no posee dientes, debe asegurarle una buena provisión de alimento líquido; para ello hace producir al cuerpo materno una hormona que estimula la secreción láctea. En principio, en forma constante durante seis semanas; a partir de ese momento, demanda del insaciable.

Pasadas las seis semanas, el bebé mismo con su llanto de llamada provocará en la madre la secreción y expulsión de la leche. El señor demandante reclamará que su mamá esté todo el tiempo disponible para él, cosa que también previo la naturaleza.

Mientras el bebé toma la teta, la hormona que estimula la secreción láctea inhibe, a su vez, a la que estimula el ovario para reanudar los ciclos y producir ovulación. De manera que, mientras hay lactancia, no hay ovulación, por lo que se aleja la posibilidad de un nuevo embarazo. Pero la regla conoce tantas excepciones que mejor no confiarse. Los niveles de la hormona inhibidora de la ovulación descienden inadvertidamente, antes de que la aparición de una menstruación ponga sobreaviso a la mamá para tomar las precauciones que eviten un nuevo embarazo. Y así, sin darse cuenta, ella notará que los ejercicios que le enseñaron para bajar la panza no dan resultado; más aún: pareciera que cada día tiene más. Hasta que… ¿no será que..,? ¡No, no puede ser…! Leerá mil veces el “positivo” del análisis o contará tantas otras las rayitas del test de farmacia. En muchísimas ocasiones, los ginecólogos se las han visto en figurillas para dar un diagnóstico para el que la paciente no está preparada: habrá que buscarle un nombre al problema de “vesícula”.


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