Todo es relativo. Depende de la talla, el peso previo y la actividad. Puede decirse que las mujeres de estatura promedio (en nuestra región 1,65 metros, con extremos frecuentes en 1,60 metros y 1,70 metros) deberían aumentar, aproximadamente, un 20 por ciento con respecto a su peso anterior, siempre y cuando éste fuera inferior a los 65 kilogramos.
Para quienes superan esa medida, el máximo ideal es de entre un 10 y un 15 por ciento. Las embarazadas que inician la gestación pesando más de 80 kilogramos, en rigor no deberían aumentar de peso, algo muy difícil de que ocurra.
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